Boletín de Capellanía
de la Mutualista Hospital Evangélico
Montevideo - Uruguay / Editado por Capellanía
Febrero de 2007 Nº 119
“Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran”
Romanos 12:15
TEMOR DEL FRACASO
Muchos de nosotros tienen temor
de tomar riesgos.... Tales preocupaciones son legítimas, pero
probablemente tenemos que reevaluar el significado de un
"fracaso". ¿Qué es un fracaso? ¿Es, cuando las cosas no salen
como habíamos esperado o planeado? ¿Es, cuando no tuvimos el
ánimo de arriesgarnos a poner en práctica nuestros sueños?...
A Winston Churchill … se le
preguntó en una entrevista … ¿Qué fue lo que mejor lo preparó
para tomar riesgos..? Para la sorpresa de los entrevistadores,
Churchill recordaba el tiempo, cuando tuvo que repetir un año
en la escuela. "¿Usted dice, que ha fracasado un año en la
escuela?" le preguntaron." Yo nunca fracasé, sino se me dio
una segunda oportunidad para hacerlo bien," fue su
respuesta.
Como dice John Ortberg:
"Fracaso no es un evento, sino una evaluación de un evento.
Fracaso no es algo que nos sucede, ni un cartel que le ponemos
a algo. Es una manera de pensar sobre los resultados."
Antes de que Jonas Salk llegara
a desarrollar una vacuna contra la poliomielitis, probó 200
veces sin resultados positivos. Alguien le preguntó: "¿Cómo se
sintió al haber fracasado 200 veces?" Salk respondió: "Yo
no fracasé 200 veces. Se me enseñó a no usar la palabra
fracaso. Simplemente descubrí 200 maneras de no vacunar contra
la poliomielitis. " …
Así llegamos a la conclusión de
que el progreso en cualquier área viene a través de intentos
sucesivos, "fracasos", seguidos por renovados y mejorados
intentos. En vez de ver los aparentes fracasos como piedras de
tropiezos, transfórmalos en escalones….
Fracasos y supuestos fracasos
son parte del riesgo de animarse a vivir. Me puedo distanciar
de amigos cercanos por temor de ser rechazado o herido. Puedo
agarrarme del "status quo" a todo costo por miedo
a que una tormenta pueda
desestabilizar lo que he llegado a aceptar como mi parte de la
vida.
Un barco está seguro en el
puerto, pero para cumplir con su propósito tiene que salir a
alta mar. Ninguna tierra nueva fue jamás descubierta sin que
el capitán del barco haya aceptado perder de vista la costa
donde había embarcado. Anticipando remordimiento futuro, Mark
Twain nos advierte:
"Dentro de veinte años estarás
más desilusionado por las cosas que no has hecho, que por las
cosas que has hecho."
Por eso tira de ti las
ligaduras. Navega mar adentro, alejándote de las costas
seguras. Permita que los vientos empujen las velas de tu
embarcación. ¡Explore, sueñe, descubra!...
Una mirada a las Sagradas
Escrituras (Biblia) confirman que seguir a Dios en obediencia
todo el camino, es una decisión peligrosa y costosa. Desde
Abraham, quien dejó su país, su gente y la casa de su padre
para ir al país que Dios le iba a mostrar (Génesis 12),
pasando por el martirio de Esteban, por los azotamientos de
Pablo y su ejecución final, hasta el destierro de Juan a la
isla de Patmos, todos reconocieron y aceptaron las
implicaciones potenciales de salir con fe.
Este peligro y riesgo al
apropiarse del llamado de Cristo está mitigado por incontables
afirmaciones. Pablo puede exclamar triunfantemente: "¿Quién
nos separará del amor de Cristo?"
Por eso podemos decir que el
fracaso nunca es haberse lanzado a descubrir el propósito que
Dios tiene para nuestras vidas, sino es quedarse paralizado
por el temor y no hacer el paso (Hebreos 2:14-15).
Fuente: For What it's Worth, Por Simon Guillebaud
Partes de las páginas 27-30, Traducido y editado por HW
Los momentos de reflexión en la
Capilla del Hospital Evangélico
en 1º Piso se realizan los días Martes a las 8hs,
Miércoles a las 16:30hs y el Domingo a las 16:30hs
AUMÉNTANOS LA FE
Evidentemente sería una gran
cosa tener gran fe, capaz tener la fe que mueve montañas.
En una oportunidad los
discípulos se acercaron a Jesús con el pedido "auméntanos la
fe" (Lucas 17:5). En las enseñanzas bíblicas encontramos
varias respuestas a este pedido. Estudiándolas podrá ver
caminos para que su fe pueda crecer:
La fe crece al buscar la
voluntad de Dios: (Mateo 17:19-21) En una relación es muy
importante que cada lado busque conocer y satisfacer ciertos
deseos del otro. En nuestra relación con Dios, pasa lo mismo.
Él satisface muchos deseos nuestros. La pregunta es: ¿Estas
dispuesto de cumplir los deseos de Dios?
La fe crece en la medida que
se escucha a Dios: Una de las grandes necesidades de esta
época es tener a alguien que sepa escuchar, que esté
interesado en conocer al otro. Todos queremos hablar, y hay
cada vez menos que escuchan. En la relación con Dios pasa algo
muy parecido. Es mucho más fácil decirle a Dios lo que yo
quiero, pienso y siento, que escucharlo a Él. Pero justamente
el escuchar a Dios (Romanos 10:17) es la clave para que
nuestra fe pueda crecer. El Dios de la creación desea darse a
conocer a los seres humanos, la pregunta es: ¿Lo quieres oír y
conocer?
La fe crece en la medida que
se eliminan las dudas: Ninguna relación sana está dominada
por dudas. Allí donde prevalece la duda, se destruye la
confianza. Así es también en nuestra relación con Dios
(Santiago 1:6, Romanos 14:23). La manera mejor de eliminar las
dudas es a través de una buena comunicación. También con Dios
las dudas se eliminan a través de la comunicación, o sea por
medio de la oración y estudio de la Biblia. ¿Estás eliminando
las dudas con Dios por medio de la comunicación con Él?
Creer es una decisión:
Cuando alguien golpea nuestra puerta miramos y decidimos si la
persona es confiable para abrir la puerta. Como vemos, creer
es una decisión. Jesús muchas veces dio el mandato de creer
(Marcos 1:15). Frente a un mandato solo queda la decisión de
hacerlo o no. Por eso para creer en Dios hay que decidirse a
hacerlo. ¿Ya te has decidido a creer en Dios?
La fe crece con la
obediencia: Los hijos aprenden a confiar en sus padres en
la medida que éstos cumplen con su rol, y ellos les obedecen.
Al no obedecer, se verán frustrados en su relación con ellos.
Jesús respondió el pedido de sus discípulos, hablándoles sobre
el servicio obediente a Dios (Lucas 17:5-10), porque la
atención obediente a la Palabra de Dios produce fe (Romanos
10:17).
La fe también es un regalo
de Dios: (1Corintios 12:9) Desde la creación Dios ha
depositado confianza en los seres humanos. Lo hizo, al poner a
la tierra bajo el cuidado humano (Génesis 1:28). Lo hizo
enviando a su Hijo Jesucristo al mundo, aunque evidentemente
no fue muy bien recibido (Juan 1:10-12). Pero Dios no perdió
la esperanza, sino a todos los que entran en esta relación con
Él, los acepta como hijos, depositando Su fe en ellos. ¿Ya
eres hijo de Dios?
La fe es un fruto: En
otras palabras, la confianza puede crecer allí donde se vive
según el Espíritu (actitud) de Cristo (Gálatas 5:22-23), en
relación con Él. La confianza de una relación crece en la
medida que los dos lados se respetan, se cuidan y se dan a
conocer mutuamente, en la medida que ningún lado insiste en
hacer algo que destruya esta relación. ¿Estás alimentando tu
fe en Cristo?
La fe y el amor crecen
juntos: (1Corintios 13:2) Allí donde hay amor, puede
crecer la confianza. El amor y la confianza van mano a mano.
¿Déle importancia merecida a
este ingrediente tan importante para la vida humana, que se
llama fe, haciendo aquellas cosas que le ayudan a crecer?
H.W.
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pregunta o inquietud,
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