Boletín de Capellanía
de la Mutualista Hospital Evangélico
Montevideo - Uruguay / Editado por Capellanía
Abril de 2007 Nº 120
“Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran”
Romanos 12:15
SUFRIR, PARA NO SUFRIR
En muchos casos las personas
prefieren sufrir y sacrificar algo para prevenir, curar y
salvarse de sufrimientos peores.
La persona que desea bajar de
peso, se autoimpone el sufrimiento de la dieta para salvarse
de las complicaciones de la obesidad y para ser más elegante.
El fumador se autoimpone el
sufrimiento de dejar de fumar para liberarse de las
complicaciones que trae para la salud.
Muchos enfermos se sujetan
voluntariamente a estudios, exámenes, tratamientos y aun
cirugías a veces muy dolorosas en el esfuerzo por salvarse de
las consecuencias de la enfermedad.
Aun el crecimiento está sujeto
a sufrimientos necesarios para llegar al próximo escalón.
La madre y su bebé pasan por el
sufrimiento del alumbramiento con el fin de liberar al bebé a
las posibilidades del crecimiento.
El bebé pasa por los muchos
sufrimientos relacionados con el crecimiento, como por ejemplo
tener dientes, aprender a caminar, aprender a identificar y
alejarse de los peligros. Después se lo lleva a vacunarse,
sufriendo sus consecuencias a veces por días para liberarse de
futuras enfermedades.
Niños y jóvenes se autoimponen
largos años de trabajo duro de estudios y cursos para poder
estar mejor preparados a enfrentar la vida de adultos.
El trabajador voluntariamente
pone sus conocimientos y fuerzas a disposición, para lograr un
sueldo, y con obediencia y esfuerzo trata de mejorarlo.
Cuando lleva el sueldo a su
casa, se autoimpone limitaciones para no caer en deudas, que
podrían hacerlo esclavo (Prov. 22:7) de aquel a quien debe,
liberándose así del peligro de perder sus bienes.
El empresario voluntariamente
se sujeta a los sufrimientos, presiones y trabajos
relacionados con tal posición para lograr un bienestar
económico, pero a su vez se tiene que autoimponer limitaciones
para no quedar esclavo de otros.
El que maneja un vehículo, se
sujeta voluntariamente a las reglas de tránsito impuestas por
las autoridades, para obtener y mantener la libertad que da un
automóvil.
Así la vida está llena de
sufrimientos, sacrificios y limitaciones que tienen el
propósito de mantener la vida, de crecer y de salvarse de
males peores.
Hay también sufrimientos
autoimpuestos que por confusión, error, ignorancia o capricho
pueden tener un efecto contrario, produciendo mayor
sufrimiento para uno mismo y los que lo rodean. Un ejemplo de
esta clase de sufrimientos son los muchos intentos de suicidio
que hay en nuestro pueblo, en los cuales las mismas personas
sufren y hacen sufrir a muchos que los rodean en el intento de
escaparse del sufrimiento.
Muchos esfuerzos por disminuir
el sufrimiento personal, imponen cargas a otros, aumentando
sus sufrimientos. Los diferentes tipos de abusos muestran esta
realidad, ya que en el esfuerzo de pasar mejor a cuesta de
hacer sufrir a otros, al final aumentan también el propio
sufrimiento. Hacer sufrir a otros para aliviar la propia carga
es una ilusión, porque a la larga se transforma en
sufrimientos mayores.
Por eso la Biblia dice en
Marcos 8:35: "Porque todo el que quiera salvar su vida,
la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi y del
evangelio, la salvará."
Esto es lo que hizo Jesucristo.
Nosotros debemos mirar a Cristo y seguir su ejemplo, quien
sufrió muchas injusticias humanas y las perdonó, para destruir
el círculo vicioso de la violencia y de la venganza. Él sufrió
para aliviar el sufrimiento de otros y llegó a ser inspiración
para muchos que sufrieron y se sacrificaron en el esfuerzo de
aliviar el sufrimiento de otros.
En otras palabras, la persona
que no está dispuesta de sujetarse voluntariamente a
limitaciones, y aun a sufrimientos autoimpuestos que sean
preventivos, curativos, edificantes y de crecimiento propio o
de otros, tendrá que ver, que la vida con sus posibilidades se
le escapa de las manos como alguien que quiere atrapar el
viento, y que al final produce más sufrimiento, que a veces es
todo un infierno. Por eso la Biblia enseña que las
consecuencias de una mala elección de caminos para la vida,
llevan al infierno.
Pero la persona que si se
sujeta a ello por amor a Cristo, quien es la más alta
encarnación de vida, amor, poder, libertad y sabiduría, podrá
ver que estará buscando en el lugar correcto y encontrará la
vida que estaba buscando, y aun más, podrá ser de edificación
y ayuda para muchos otros.
Sabiendo que nuestras vidas no
transcurren sin sufrimientos y sacrificios, es importante que
los enfoquemos y enfrentemos por los caminos de Cristo, para
finalmente aliviar el sufrimiento humano.
HW.
Los momentos de reflexión en la
Capilla del Hospital Evangélico
en 1º Piso se realizan los días Martes a las 8hs,
Miércoles a las 16:30hs y el Domingo a las 16:30hs
EMOCIONES SANAS
Una noche, después de un gran
partido de fútbol, Juan se despertó con un fuerte dolor en la
pierna. Tomó un calmante, pero al poco tiempo el dolor volvió.
Tomó un calmante más fuerte, pero cuando se fue su efecto, el
dolor estaba allí. No quería ir al médico y tomó calmantes
seguidos, pero el dolor seguía y la pierna se hinchaba. Se
decidió ir al médico, el cual hizo los estudios
correspondientes y encontró el problema. Le dio un tratamiento
y quietud, y al poco tiempo la pierna se deshinchó y el dolor
se fue. Después del tiempo indicado, Juan fue de nuevo al
médico y los estudios mostraron que estaba curado, el dolor
había desaparecido.
El dolor es el síntoma de algo.
Se puede apagar el dolor, pero no por eso se sana la causa. Al
contrario, cuando se sana la causa, desaparece el síntoma y da
lugar al bienestar. Hay medicamentos que traen una sensación
de bienestar, la cual termina tan pronto como la actuación del
medicamento.
Así las emociones son síntomas
de algo más profundo.
Muchas personas sufren de una
inundación de emociones por no sanar las causas de las mismas,
como son la culpa, el miedo, la soledad, la frustración, la
amargura, el odio, el rencor...
Una manera de sobrevivir con
una sobrecarga de emociones es apagarla, sea por medio de
medicamentos, por tratar de olvidarla, ignorarla, o de otras
maneras. Sin embargo así no se solucionan las causas de los
problemas y a veces se acumulan hasta desbordar..
Jesús logró recorrer el camino
de la vida, aun pasando por sufrimientos importantes, sin
perder su sanidad emocional. Él conoce el camino. Por eso
Usted puede invitar a Jesús a guiarle en el camino de la vida
(Juan 1:12). Cuéntele a Jesús lo que pasa, confiésele sus
pecados y Él le perdonará (1Jn 1:9), le ayudará a perdonar y
le mostrará el camino. Jesús le enseñará y ayudará a
solucionar y sanar esas cosas muy profundas. Cuando el
Espíritu de Dios obra en nuestras vidas de esta manera,
comenzamos a desarrollar consecuencias o "frutos" muy
deseados, como son el amor y la paz (Gálatas 5:22-23).
Si en cambio hace cosas
contrarias a los principios de Dios, las consecuencias también
llegarán, tarde o temprano.
Recuerde que las emociones son
síntomas de algo más profundo. Los problemas emocionales se
sanan, cuando se solucionan sus verdaderas causas. Emociones
sanas surgirán como una consecuencia de seguir a Jesús y a sus
enseñanzas. Por eso no se dedique solo a producir emociones
lindas en su vida, sino a vivir de manera tal que los síntomas
sean emociones sanas.
HW.
Si desea nuestra presencia o tiene alguna
pregunta o inquietud,
no dude en solicitarla al Tel: 487 23 19 Interno 172,
o al Mail:
capellania@hospitalevangelico.com
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