Boletín de Capellanía
de la Mutualista Hospital Evangélico
Montevideo - Uruguay / Editado por Capellanía
Agosto de 2007 Nº 122
“Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran”
Romanos 12:15
VERDADERA LIBERTAD SOLO
EXISTE,
DONDE HAY FE Y CONFIANZA
Cuando nuestra hija vuelve a casa, ella la
conoce, hay plena confianza y así puede estar libre para
entrar y sentirse "en casa". La clave para esta libertad es
la confianza.
Aunque conocemos la importancia de la fe, y la confianza
como base de la libertad, muchas veces se vive obedeciendo
leyes por temor al castigo. Esta obediencia es importante,
porque libera a las personas de actos destructivos contra
otros, contra la sociedad y contra sí mismo. Libera del
caos, del dominio de la violencia y de la ley del más
fuerte.
Pero nosotros mismos no quedamos satisfechos
con esta manera de vivir y Dios apunta a un nivel de vida
muy superior. El nivel que vivió y enseñó Jesús es por Fe
Confianza. Esta Fe genera esperanza y amor; y la esperanza y
el amor generan Fe (1Corintios 13:13).
Al amar a una persona, se siembra confianza
en ella. Al amar a una persona con la esperanza viva (1Pedro
1:3) que da Jesús en su camino de vida abundante, se siembra
Fe en esa persona.
Alguien que confía en su compañero, que lo
aprecia y espera lo mejor para él, no lo engañará, no lo
robará, ni lo matará, ni le tendrá celos, ni envidias, sino
que se alegrará con sus logros y sus victorias. En otras
palabras, la fe libera a la persona en lo interno, o "de
corazón" para alegrarse con el otro y esto libera al
compañero de actos y actitudes que surgen de la falta de fe.
Cuando entre dos personas hay confianza,
también existe libertad para conocerse más. En otras
palabras la relación de fe les da la libertad de darse a
conocer, aun en áreas, que están completamente prohibidas
para personas, con quienes no tienen esa confianza y por lo
tanto no tienen esa libertad. Entrar en esas áreas de
confianza con una persona, es como entrar en un santuario,
donde muy pocos tienen el privilegio de entrar, porque para
entrar "hay que sacarse los zapatos", o sea hay que entrar
con mucho respeto.
Con este trasfondo podemos preguntar
¿Qué libertad buscamos?
1. ¿Buscamos la libertad de hacer lo
que se nos antoja, la libertad de romper reglas, sin
importar si alguien queda lastimado, muerto, destruido,
mutilado física y emocionalmente? Esta libertad destruye las
relaciones y por lo tanto destruye la libertad de conocer
mejor a otros. Esta libertad aísla a los involucrados en
lugar de unirlos.
Queda la pregunta si es realmente libertad
Aquellos que se "toman" esta libertad por
violencia, engaño o manipulación, tendrán que descubrir un
día, que lo adquirido no era libertad.
2. Puede ser que busquemos la libertad que se logra
por medio de la ley y la espada o sea, por medio de la
imposición legal. Sabemos que esta libertad es muy limitada.
Es una libertad que libera del caos y nos ayuda a
relacionarnos correctamente y a conocer las expectativas. Es
un nivel de libertad importante (Gal 3:24), pero no
satisface lo más profundo de nuestro corazón.
3. La propuesta de Dios es buscar la
libertad, que por medio de la esperanza y el amor genera fe.
Esta fe abre puertas hacia la sanidad de heridas emocionales
para conocernos como somos (1Corintios 13:12) para reconocer
la libertad verdadera
Esta libertad verdadera se obtiene por la fe
y nunca será alcanzada por actuar según el antojo, ni por
medio de la imposición del más fuerte, ni por la ley. No hay
duda que la ley provee libertad, pero solo es la libertad
del caos. La confianza, la fe siembra una libertad muy
superior, una libertad que abre puertas de conocimiento y
relacionamiento personal sano y mutuo.
Jesús es el ejemplo y modelo de este tipo de
fe, de este tipo de relacionamiento, de esa libertad. Por
eso nos invita a acercarnos a Él, para aprender de Él lo que
se refiere a la fe (Ap. 3:20), el relacionamiento y la
libertad (Rom 15:7).
Así como cuando nuestra hija vuelve a casa,
la conoce, tiene plena confianza y puede sentirse libre para
entrar y estar "en casa", así es cuando llegamos a Cristo,
lo conocemos y crecemos en la confianza hacia él. Entonces
nos podemos sentir libres para llegar a él con todo lo que
nos pasa. La clave para esta libertad es la confianza.
Cristo a su vez nos desafía a crecer en esta
fe - confianza hacia otros seres humanos.
¿Qué libertad estará viviendo, sembrando y
generando Usted? (1Juan 2:10-11)
Sin fe no hay libertad.
HW
PRIMAVERA, LLAMADO A VIDA
NUEVA
Después de los meses de invierno con sus
fríos, los pastos quemados por las heladas, los árboles
pálidos y sin hojas, el cielo gris y las largas noches, ya
faltan pocos días para que comience la primavera. Las
señales de su llegada ya se pueden ver cada vez mejor.
Algunos árboles ya florecen, el pasto crece con nuevas
fuerzas, las temperaturas ambientales se están volviendo más
agradables. Una mirada a los árboles y se ven ramas llenas
de brotes nuevos que se van a abrir en cualquier momento.
Todo esto nos habla de nueva vida. Llega sin muchos
anuncios, calladamente, pero llega con seguridad.
Hay tantas cosas que captan y demandan
nuestra atención, que quizás para algunos la primavera pase
en forma desapercibida. Allí están las noticias de las
guerras cada vez más violentas, la pobreza y el hambre, los
robos y crímenes, los accidentes, la falta de trabajo para
muchos, la inseguridad y el miedo. Todo esto nos quiere
obligar a poner muestra atención en la destrucción y la
muerte. Aun el arte, la música, la escultura y las películas
nos hablan de la muerte, muerte física, pero también muerte
de relaciones interpersonales, rupturas de matrimonios y
familias, etc.
Uno de los principios de la Biblia dice, que
somos transformados de acuerdo a lo que miramos, pensamos e
imaginamos (Romanos 12:2).
Por eso en este tiempo de primavera no
permitamos que la violencia, la muerte y la destrucción
acaparen nuestras miradas, pensamientos e imaginación.
Dediquemos nuestra atención y el esfuerzo de nuestros
pensamientos, miradas e imaginación a la vida.
La Biblia nos dice que Jesús es la vida y por
él fueron creadas todas las cosas. Él nos dice: "... yo he
venido para que tengan vida y para que la atengan en
abundancia" (Juan 10:10). El no solo nos quiere dar vida,
sino también nos quiere enseñar a vivir una vida abundante.
Cuidemos por lo tanto que ni la primavera, ni
la vida pasen desapercibidas a nuestro lado mientras que
nosotros nos dedicamos a otras cosas.
HW
Si desea nuestra presencia o tiene alguna
pregunta o inquietud,
no dude en solicitarla al Tel: 487 23 19 Interno 172,
o al Mail:
capellania@hospitalevangelico.com
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