|
Boletín de Capellanía /
Abril
de 2008 - Nº 124
“Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran”
Romanos 12:15
AHORRANDO VIDA
Nos acostumbramos a vivir en departamentos y
a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor;
y porque no se tiene vista, luego nos
acostumbramos a no mirar para afuera;
Y porque no miramos para afuera, luego nos
acostumbramos
a no abrir del todo las cortinas;
Y porque no abrimos del todo las cortinas, luego nos
acostumbramos a encender más temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos
el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud...
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados
porque se nos hizo tarde;
A tomarnos el café corriendo porque estamos atrasados;
Nos acostumbramos a no mirar para afuera;
A leer el diario en el ómnibus porque no
podemos perder tiempo;
A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar;
A salir del trabajo ya de noche;
A dormir en el ómnibus porque estamos
cansados;
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a pensar que las personas
cercanas a nosotros estarán siempre ahí
y a creer que están bien, sin preocuparnos por averiguarlo;
a esperar el día entero y finalmente oír en el teléfono:
·
"Es que hoy no puedo ir...”
·
A ver cuándo nos vemos...
·
La semana que viene nos reunimos..."
·
A sonreír a las personas sin recibir una
sonrisa de vuelta.
·
A ser ignorados cuando precisábamos tanto
ser vistos.
Si el cine está lleno, nos acostumbramos y
nos conformamos con sentarnos en la primera fila aunque
tengamos que torcer un poco el cuello.
Si el trabajo está complicado, nos consolamos
pensando en el fin de semana;
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer,
o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y
listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida... Que, de a
poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar
acostumbrados
Nos acostumbramos a ahorrar
vida...
¡ NOS PERDIMOS DE VIVIR !...
Existe un dicho:
"La muerte está tan segura de su
victoria, que nos da toda una vida de ventaja".
Al tiempo no se puede atrapar, mucho menos
almacenar;
nuestra existencia transcurre a gran velocidad,
pero mientras tengamos vida, tenemos la oportunidad
de cambiar nuestros hábitos, de tener una mejor calidad de
existencia, de aprovechar y disfrutar cada respiro, cada
latido de nuestro corazón.
No transformemos nuestra vida en una rutina
inútil que nos haga infelices.
Dios pone a nuestra disposición todos los
elementos para ser seres felices, satisfechos y agradecidos
por ese gran don (que es la vida),
que con tanto amor nos ha sido otorgado.
La vida no hay que ahorrarla...
Hay que vivirla
¡ P L E N A M E N T E...
BIEN!
Porque sin saberlo la naturaleza de nuestras
circunstancias, pueden cambiar el giro de nuestra… vida.
La Biblia dice: “Porque
todo el que quiere salvar su vida, la perderá; y todo el que
pierda su vida por causa de mi
y del evangelio, la salvará” (Marcos 8:35)
“Alégrate joven en tu
juventud y tome placer tu corazón en los días de tu
adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la
vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te
juzgará Dios.” (Eclesiastés 11:9)
Tiempo de
perdonar
Hace un
tiempo atrás leí en un diario de nuestra capital
(Montevideo) un artículo que captó mi atención. Se titulaba:
“Aprenda a perdonar y liberarse de su stress”.
¡Cuánto se
habla hoy en día del stress!, el que se define como un
estado agudo de tensión o cansancio físico o psíquico.
El mismo
no sólo se observa en las personas adultas; lo vemos cada
vez más en niños, con un importante nivel de exigencias ya
que la sociedad, el ambiente, los acelera: “apurate”,
“llegamos tarde”, “tenés que estudiar más”, “tenés que ir al
club, inglés y computación”.
También
entiendo que hay cierto nivel de stress, positivo, que
funciona como “motor”, es ese nivel de “tensión” que
necesitamos como seres humanos para emprender proyectos y
realizarnos como personas.
Pero
en esta oportunidad no me quiero detener a desarrollar el
tema del stress en general, sino abordar solamente un
aspecto, de aquel nivel de stress que puede llegar a estar
presente en nuestra vida (conciente o inconcientemente) a
raíz de emociones que no han sido sanadas.
Se
han realizado estudios médicos que han demostrado que el
rencor, el resentimiento, la agresividad contenida y el
sentimiento de culpabilidad crónico están muy relacionados
con enfermedades físicas. Cuando no podemos perdonar
realmente, se genera un malestar emocional importante.
¿Se ha detenido a pensar cuánto tiempo pierde recordando
continuamente las ofensas recibidas? ¿planeando formas de
venganza? y ¿la forma en que esto lo paraliza no
permitiéndole avanzar en la vida?
Sin
duda no es fácil perdonar. Por este motivo permítame
sugerirle tres consejos:
En
primer lugar hay que reconocer la situación que nos ha
dañado claramente y decidir en forma conciente sanar esta
herida.
En
segundo lugar buscar ayuda adecuada. A veces es necesario
hablar el tema con la misma persona que nos produjo el daño
y, otras veces, es mejor hablarlo con un amigo, familiar,
consejero o un profesional. Esto es para poder calmar
nuestra angustia, ansiedad y buscar una opinión objetiva de
la situación. Perdonar no es olvidar, ya que somos seres
inteligentes y tenemos memoria. Pero con el tiempo, y
después de un proceso en nuestro interior, se puede lograr
un cambio en lo que sentimos frente a la situación. Si lo
manejamos adecuadamente es posible no sentir odio,
hostilidad, resentimiento, logrando así el perdón. Soy
conciente que este planteo puede parecer positivo, pero
difícil de aplicar. No se desanime, porque vivir de este
modo es posible.
En
tercer lugar, todo ser humano a pesar de que no lo quiera
admitir tiene un área que es espiritual, la cual tiene que
atender y tratar.
Sólo
a través del poder que Dios da se puede llegar a perdonar
verdaderamente. Si permitimos que Él venga a nuestra vida,
su presencia y su amor incondicional nos ayudará a sanar
todo tipo de herida.
Te
invito a buscar a Dios con un compromiso real y le permitas
que trate e intervenga en tu vida.
Dice
la Biblia : “Sean buenos y
compasivos unos con otros y perdónense unos a otros, como
Dios los perdonó a ustedes en Cristo.”
Efesios 4:32. De esta manera podrás comenzar a
“liberarte del stress”
que llega a tu vida por heridas no sanadas.
Licenciada en Psicología Elisabet Oundjian
Tomado
de la página Esperanza en la Ciudad de la Iglesia Evangélica
Armenia.
MENSAJES DE
DIOS PARA TÍ:
Por favor, no
bebas alcohol si vas a conducir.
Todavía no estás listo para verme.
Dios.
¿Te imaginas el precio del
aire,
si te lo trajera otro proveedor?
Dios
¿Qué
debo hacer para llamar tu atención?
¿Poner un aviso en el diario?
Dios
Si te perdiste el amanecer,
que hice para ti hoy,
no importa.
Te haré otro mañana.
Dios
¿Cómo puedes
ser un “self-made-man”?
Recuerdo perfectamente haberte creado
Dios
Si piensas que
la Gioconda es asombrosa,
deberías ver mi obra maestra.
Mírate en el espejo.
Dios
De una iglesia en Singapur
Si desea nuestra presencia o tiene alguna
pregunta o inquietud,
no dude en solicitarla al Tel: 2487 2319 Interno 172,
o al Mail:
capellania@hospitalevangelico.com
Últimos Boletines:
|