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Boletín de Capellanía /
Setiembre de 2008 - Nº 126
“Gozaos
con los que se gozan, llorad con los que lloran”
Romanos 12:15
¿QUÉ ES VIRTU@L?
Cierto día entré apurado y con mucho apetito
a un restaurante.
Escogí una mesa bien alejada del movimiento, porque quería
aprovechar los pocos minutos que tenía ese día, utilizarlos
para comer y concretar algunas ideas de programación, de un
sistema que estaba desarrollando, además tenía ganas de
planear mis vacaciones, que desde hace mucho tiempo no sé lo
que son.
Pedí un filet de salmón con alcaparras en manteca, ensalada
con jugo de naranja, pues al final de cuenta hambre es
hambre y régimen es régimen, ¿no? Abrí mi notebook y al
mismo instánte me llevé un susto con aquella voz bajita
detrás de mí:
– Tio, ¿me da algún dinero?
– No tengo, pequeño.
– Solo una monedita para compar un pan.
– Está bien, yo te compro uno.
Para variar, mi casilla de correos estaba
llena de e-mails. Quedé distraído leyendo poesias, lindos
mensajes, riendo de esas locas bromas. ¡Ahhh! Esa música me
llevaba a Londres, recordando un hermoso tiempo pasado.
– ¡Tio, pida que le pongan al pan manteca y
queso también!
Ahí me doy cuenta que el pequeño estaba a mi lado.
– OK, pero después me dejas trabajar, estoy
muy ocupado, ¿de acuerdo?
Llegó mi comida y con ella la realidad. Hago
el pedido del pequeño, y el mozo me pregunta si quiero que
el niño sea retirado. Mi cargo de conciencia me impide tomar
una decisión, y digo “no, está todo bien”.
– Déjelo que se quede. Traiga el pan y una
comida decente para él.
Entonces el niño se sentó frente a mí y preguntó:
– Tio, ¿que está haciendo?
– Estoy leyendo e-mails.
– ¿Y que son e-mails?
– Son mensajes electrónicos enviados por
personas vía Internet.
Sabía que el no iría a entender nada, y para evitar mayores
cuestionamientos dije:
– Es como si fuese una carta, solo que se
envía por Internet.
– Tio, ¿usted tiene Internet?
– Si tengo, es esencial en el mundo actual.
– Y ¿qué es Internet, tio?
– Es un lugar en la computadora donde podemos
ver y oir muchas cosas, notícias, música, conocer personas,
leer, escribir, soñar, trabajar, aprender. Tiene todo pero
en un mundo virtual.
– ¿Y qué es lo virtual, tio?
Decidí dar una explicación simplificada, con
la certeza de que él poco iba a entender, y me iba a librar
para comer mi almuerzo, sin culpa.
– Virtual es un lugar que imaginamos, algo
que no podemos tocar, alcanzar. Un lugar en el que creamos
un montón de cosas que nos gustaría hacer. Creamos nuestras
fantasías, transformamos el mundo en casi como quisiéramos
que fuese.
– ¡¡¡Que bueno, me gustó! ! !
– ¿Pequeño, usted entendió lo que es virtual?
– Si tío, yo también vivo en este mundo
virtual.
– ¿Y tú tienes computadora?
– No, pero mi mundo también es de ese
estilo,... ¡¡Virtual!!. Mi madre pasa todo el día fuera,
llega muy tarde y casi que no la veo. Yo paso cuidando a mi
hermano pequeño que vive llorando de hambre, y le doy agua
para que el piense que es sopa. Mi hermana mayor sale todo
el día, dice que va a vender su cuerpo, mas yo no entiendo,
pues ella vuelve siempre con su cuerpo. Mi padre está en la
cárcel hace mucho tiempo. Y yo siempre imagino a toda la
familia junta en casa, mucha comida, muchos juguetes en
Navidad, y yo yendo a la escuela para ser un gran médico
algún día. ¿Esto no es virtual, tio?
Cerré mi notebook, no antes de que mis
lágrimas cayeran sobre el teclado. Esperé a que el niño
terminase literalmente de “devorar” su plato, pagué la
cuenta y di el cambio al pequeño, que me retribuyó con una
de las más bellas y sinceras sonrisas que jamás había
recibido en mi vida, y además con un “¡Gracias tío, usted es
un maestro!”.
Ahí, en ese instante, tuve la mayor prueba de
virtualismo insensato en que vivimos todos los días, en
cuanto a la cruel realidad rodeada de verdad, y hacemos de
cuenta que no la percibimos!
Autor desconocido
Qué
significa ser pobre?
Un Padre económicamente acomodado, queriendo
que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que
pasara un par de días en el monte con una familia campesina.
Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. En
el auto, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo
—¿Qué te pareció la experiencia?...
- Buena, contestó el hijo con la mirada
puesta a la distancia.
—Y... ¿qué aprendiste?, insistió el padre...
El hijo contestó:
- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a
la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de
agua cristalina, donde hay pececitos, berro y otras
bellezas. • Que nosotros importamos linternas del Oriente
para alumbrar nuestro jardín... mientras que ellos se
alumbran con las estrellas y la luna. Nuestro patio llega
hasta la cerca... y el de ellos llega al horizonte. • Que
nosotros compramos nuestra comida;... ellos, siembran y
cosechan la de ellos. • Nosotros oímos CD's... Ellos
escuchan una perpetua sinfonía de bimbines, chuíos, pericos,
ranas, sapos cocorrones y otros animalitos....todo esto a
veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja
su monte.
Nosotros cocinamos en estufa eléctrica...Ellos, todo lo que
comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña. •
Para protegernos nosotros vivimos rodeados
por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas
abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos. •
Nosotros vivimos 'conectados' al celular, a la computadora,
al televisor... Ellos, en cambio, están 'conectados' a la
vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los
animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad
de su hijo...y entonces el hijo terminó:
¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!
Cada día estamos más pobres de espíritu y de
apreciación por la naturaleza, que son las grandes obras de
nuestro creador. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER Y
MAS TENER en vez de preocuparnos por SER.
“Porque las cosas invisibles de Dios, su
eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la
creación del mundo, siendo entendidas por las cosas
hechas... (Romanos 1:20)
Aquí un muchacho leyó el libro abierto de
Dios en la creación, ¿ya lo haz leido alguna vez?
Autor Desconocido
“Mejor el muchacho
pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite
consejo”
Eclesiastés 4:13 (La Biblia)
Si desea nuestra presencia o tiene alguna
pregunta o inquietud,
no dude en solicitarla al Tel: 487 23 19 Interno 172,
o al Mail:
capellania@hospitalevangelico.com
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