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Componentes del tabaco
El cigarrillo
contiene una mezcla de alrededor de 4.600 a 5.000 sustancias.
Entre estos
componentes se encuentran muchos conocidos por sus actividades
tóxicas, mutágenas y carcinógenas, como compuestos inorgánicos
tales el arsénico (tóxico poderoso), níquel, cromo, cadmio,
plomo, polonio 210 (sustancia radioactiva).
Además contiene
acetona (solvente), naftilamina, metanol, pireno,
dimetilnitrosamina, naftalina (anti-polilla), nicotina
(utilizado como herbicida e insecticida), monóxido de carbono
(gas de los caños de escape), benzopireno, cloruro de vinilo
(utilizado en los materiales plásticos), ácido cianhídrico
(que fuera empleado en las cámaras de gas), uretano, tolueno
(solvente industrial), dibenzacridina, fenol, butano, DDT
(insecticida).
La nicotina, es la
que genera la dependencia física y a largo plazo puede causar
daño cardíaco.
Los alquitranes,
residuos de la combustión, penetran en los pulmones e impiden
el proceso natural de limpieza, lo que lleva al desarrollo de
las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas.
El monóxido de
carbono se une a los glóbulos rojos impidiendo el transporte
completo del oxígeno a todo el organismo.
Las Compañías
Tabacaleras en el procesamiento de tabaco siguen agregando
nuevas sustancias como amoníaco (detergente), vinagre,
chocolate, con el fin de potenciar la acción psico-activa y
adictiva de la nicotina.
El efecto
carcinógeno del tabaco se ejerce en forma más específica sobre
los tejidos expuestos directamente al humo del cigarrillo,
como el epitelio bronquial, e indirecta a nivel de otros
parénquimas por la acción de sus metabolitos.
La morbilidad
aumenta cuando estos agentes están combinados con otros
factores de riesgo, como alcoholismo, estilo de vida,
ocupacionales o ambientales
http://www.oni.escuelas.edu.ar/2002/santa_fe/pulmones/Comp_tabaco.htm
Humo de Tabaco Ambiental
El humo de tabaco
ambiental (HTA) es el humo que queda en el entorno (el 80% de
nuestro tiempo lo vivimos en ambientes cerrados y el 80% de
esos ambientes están contaminados); supone un 85% del humo que
el fumador no aprovecha (ya que se inhala sólo un 15%) y
origina un fenómeno tóxico conocido como tabaquismo pasivo o
humo de segunda mano.
La Agencia
Internacional para la Investigación en Cáncer, (IARC) en el
año 2002, presentó una monografía donde confirma la
clasificación del humo de tabaco ambiental como carcinógeno
del "grupo A", que contiene componentes en fases líquida,
sólida y gaseosa y por su toxicidad. Destacan 43 componentes
cancerígenos (el alquitrán y el monóxido de carbono entre
otros).
El HTA afecta a
todas las personas expuestas y en particular a niños,
aumentando el riesgo de: cáncer de pulmón, infarto, angina,
bronquitis, asma, neumonía, EPOC, enfisema, infecciones del
oído medio, reducción de función pulmonar, desarrollo de asma
o aumento de crisis severas en asmáticos, muerte súbita en
niños, bajo peso al nacer, posible asociación con linfomas,
alergias, irritación de ojos, nariz y garganta, dolor de
cabeza, náuseas y mareos.
Este trabajo
científico, examinado por 29 expertos de 12 países, muestra la
relación significativa entre el cáncer de pulmón y la
exposición al humo de tabaco ambiental.
En los cónyuges el
riesgo aumenta en un 20% para las mujeres y un 30% para los
hombres y para la población en general expuesta al HTA en el
trabajo, el riesgo aumenta entre un 16 y 19%. Los riesgos para
otros tipos de cáncer no son concluyentes (
www.monographs.iarc.fr
).
La Organización
Mundial de la Salud alerta a la sociedad sobre la necesidad de
despertar la conciencia social sobre los riesgos por
contaminación de tabaco ambiental y de procurar que la
población sea informada sobre las consecuencias sanitarias del
mismo.
Se recomienda: la
promoción de la prohibición de fumar en lugares públicos y en
lugares de trabajo, la educación en los riesgos de la
exposición dentro de la casa, sobre todo en la población
infantil y los peligros de la exposición para el desarrollo
fetal y el síndrome de muerte súbita al nacer.
http://www.who.int/tobacco/en/atlas10.pdf
http://www.ash.org.uk/
Conducta Adictiva
Se ha reconocido
que el tabaquismo es una enfermedad crónica y se comprueba que
el tabaco contiene sustancias adictivas, lo que transforma al
acto de fumar en una enfermedad crónica de carácter adictivo.
Este
reconocimiento, permite tratar esta enfermedad desde una
perspectiva diferente. En primer lugar se reconoce como
enfermedad crónica, la posiciona en un lugar similar a otras
enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión lo
que hace que se oriente la intervención hacia el logro de
cambios de valores y estilos de vida (cambio de conductas).
Se han podido
desarrollar tratamientos farmacológicos efectivos con el fin
de minimizar los síntomas, a veces desagradables, que aparecen
a partir de la abstinencia a la nicotina. Asimismo, como
enfermedad crónica, se contempla la posibilidad de recaídas y
remisiones.
En el tabaquismo se
encuentran asociadas la dependencia física, la psicológica y
la social, debido a los mecanismos que se ponen en juego al
momento o precediendo al acto de fumar.
Es fácil de
comprobar la dependencia psicosocial, tomando en cuenta el
alto porcentaje de fumadores reincidentes. Diez días después
de suspender el suministro de nicotina, desaparece la
dependencia física. Sin embargo, después de internaciones
prolongadas, embarazos u otras circunstancias donde se
suspende el cigarrillo por varios meses, se vuelve a fumar.
A estos factores,
determinantes de la conducta adictiva, los llamamos
farmacológicos (dependencia nicotínica), de acondicionamiento
(dependencia psicológica) y cognitivos o sociales (escala de
valores, procesamiento interno de información recibida).
Se incluyen
factores de predisposición, valores familiares, valores de los
pares, edades, género, clase social, nivel de instrucción,
modelos, características de funcionalidad personal.
http://www1.worldbank.org/tobacco/chapter2.asp
Grupos de Riesgo
Embarazadas Fumar
durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo,
anomalías en placenta, nacimiento de niños muertos, bajo peso
al nacer y el síndrome infantil de muerte súbita.
http://www.cdc.gov/tobacco/sgr/sgr_forwomen/index.htm
http://www.pregnets.org
Adolescencia Hay
edades claves al momento de comenzar el tabaquismo: 12, 17, 20
años. Cuanto antes se comienza, más alto será el riesgo de
contraer enfermedades causadas por el tabaco.
En los jóvenes, a
corto plazo, fumar reduce las funciones pulmonares, aumenta la
tos, flemas, lesiones de tejido bucal o lingual, recesión de
las encías, envejecimiento prematuro de la piel, mal aliento.
Debido al peso de
la publicidad, la accesibilidad para la compra, el manejo de
las imágenes en los medios de comunicación, la insuficiente o
errónea información sanitaria que poseen y el bajo precio de
venta, entre otras razones, los jóvenes están más expuestos,
por ser más receptivos a las promociones engañosas que
realizan las tabacaleras.
Asimismo, sumado a
la presión que ejerce el entorno, la aprobación o no del
consumo por parte de padres y/o de pares, los jóvenes pasan a
tener la percepción de que el consumo de tabaco es un hábito
"normal", infravalorando las consecuencias.
Se debe revertir
esa percepción y más aún, tratar de impedir que se comience
con el hábito, mediante acciones de prevención.
http://www.revolutionizenow.net
http://www.monitoringthefuture.org
Enfermedades del Tabaco
Contamos con más de
50 enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
Para las
enfermedades cardiovasculares se calcula que el riesgo
atribuible al tabaquismo en la enfermedad isquémica e infarto
de miocardio es del 25% (2.200 muertes por año); en las
enfermedades cerebro- vasculares es del 20%.
Aumenta el riesgo
de cardiopatía isquémica y multiplica por 10 el riesgo de
muerte en el hombre. El riesgo de infarto en un fumador
aumenta 2 a 3 veces.
En los enfermos con
patología arterial de tratados quirúrgicamente y que continúan
fumando, la obstrucción de los by-pass o angioplastias y las
tasas de amputación (para patologías en miembros inferiores)
son mucho más elevadas que en aquellos que abandonan el
hábito.
Con relación al
accidente vascular encefálico, el riesgo aumenta tanto en el
isquémico como en el hemorrágico.
Se atribuyen 2.400
muertes por año a los cánceres tabacodependientes. Predomina
el cáncer de pulmón del que mueren 3 personas por día y otros
cánceres como los de orofaringe, laringe, páncreas, esófago,
vejiga que predominan en el sexo masculino. Un fumador tiene
21 veces más probabilidades de desarrollar un cáncer de
pulmón, que un no fumador.
Con respecto a las
patologías respiratorias, se le atribuyen al tabaquismo 850
muertes anuales.
Las enfermedades
pulmonares obstructivas crónicas (EPOC) producen invalidez,
ausentismo laboral, jubilación precoz y elevadas pérdidas
económicas para la familia y el sistema sanitario.
El tabaco actúa
potenciando otros factores de riesgo para enfermedades como la
arteriosclerosis, colesterol, diabetes o hipertensión
arterial.
En la mujer,
asociado a anticonceptivos, aumenta el riesgo de infarto de
miocardio y de patologías trombóticas; aumenta el riesgo de
complicaciones en el embarazo. (ver grupos de riesgo)
En el hombre puede
producir impotencia y para ambos sexos, el tabaquismo aumenta
los riesgos de infertilidad.
El tabaquismo
combinado con el alcoholismo aumenta la incidencia de los
cánceres de cavidad bucal, esófago, faringe y laringe
Epidemiología
El tabaquismo es el
principal factor de riesgo de muerte por cáncer, constituyendo
alrededor del 30% de todas las defunciones esa patología.
En nuestro país, la
mortalidad por cáncer atribuible al tabaquismo es de 2.500
muertes por año. La principal causa de muerte es el cáncer de
pulmón, responsable de tres defunciones diarias. Podemos
sumar, además, los cánceres ORL, esófago, vejiga, riñón,
estómago, páncreas y de cuello uterino.
Agregando otras
patologías relacionadas con el tabaquismo, como las vasculares
y respiratorias,la mortalidad total por enfermedades
tabacodependientes en nuestro país es de 5.000 personas por
año.
Para tener una idea
de la magnitud del problema, lo podemos comparar con las 427
muertes anuales por accidentes, o las 127 por SIDA.
Actualmente en el
mundo mueren 5 millones de personas al año por esta causa y si
continúan las tendencias actuales, se calcula que para el año
2025 ese número se duplicará, ocurriendo en los países
subdesarrollados el 70% de esas muertes.
A partir de los
trabajos de Doll R. y Hill A.B. (1951)se pudo afirmar que el
fumador tiene mayor riesgo de muerte que el no fumador. El 50%
de los fumadores morirán por causas relacionadas con
enfermedades tabacodependientes. La mitad de éstos lo harán en
forma precoz, entre los 35 y 69 años. Según los últimos
estudios de Doll R. Y Peto R. (BMJ 22/6/04) según la edad de
cesación: a los 60, 50, 40 o 30 años, los fumadores ganan 3,
6, 9, o 10 años más de expectativa de vida respectivamente.
El riesgo de
enfermedad está directamente relacionado a la exposición
tabáquica: cantidad de cigarrillos fumados, tiempo de duración
del hábito y tipo de tabaco utilizado.
En los países
desarrollados ha comenzado a bajar, globalmente, el consumo de
tabaco en los últimos 30 años. Este descenso refleja un
promedio entre una franca reducción del consumo en los hombres
y un aumento en las mujeres. Esto último se ha traducido en un
ascenso de las patologías tabaco - dependientes en la mujer y
en particular el cáncer de pulmón, que ha superado en los
Estados Unidos a la mortalidad por cáncer de mama
Por su parte, en
los países en vías de desarrollo el consumo ha aumentado en
los dos sexos y también en mayor proporción en mujeres.
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